miércoles, 10 de octubre de 2012

Mi Buenos Aires Querido



 Siempre me gustó viajar, me gusta el dictado de que es la mejor manera de gastarse dinero. Después que empecé a trabajar como asalariada en Brasil, me quedo el año todo planeando y guardando dinero para el próximo destino.

Quiero conocer aún muchos lugares por el mundo, pero me siento feliz por las buenas oportunidades que tuve. Como aquel viaje a Buenos Aires, que surgió en una charla sobre las conmemoraciones del cumpleaños de 75 anos de la abuela de mi novio, en Octubre de 2009. ¡La familia aceptó, buscamos precios, elegimos la fecha y fuimos adelante! Los pasajes fueron puestos en una caja decorada y la sorpresa estaba hecha.

 Fueran 4 días de muchas descubiertas para mí. Yo ya había salido del país, pero nunca a Argentina. Tenía una gran curiosidad por Buenos Aires, ciudad metropolitana como San Pablo, con casi 15 millones de personas. El nombre de la capital también es curioso. Buenos Aires fue nombrada después del Santuario de Nossa Señora de Bonaria, ubicada en Sardenha (Italia). Quien nace en Buenos Aires es porteño. Pero vamos hablar del viaje. Muchas personas estaban conmigo (mi, novio, suegro y suegra, cuñada, tía de mi novio con sus dos hijas y la abuelita de cumpleaños).

 Y ya empecé pasando por un sofoco. Llegué en el aeropuerto de Guarulhos en la última hora y me di cuenta que no tenía ningún documento válido para embarcar. Conclusión: pagué casi mitad del dinero que tenía (¡qué exagerada!) para que un motoboy los buscase en mi casa, que se queda en otra ciudad (Sao Bernardo do Campo) y llevar de vuelta para mí en un pase de mágica. ¡Conseguimos! Fuimos en una buena época. Baja temporada, ni inverno ni verano. Los días estaban muy ensolerados y los paseos se quedaran más bonitos. Como había dicho antes, nuestro hotel era maravilloso. Bien ubicado, con desayuno variado y muy rico y habitaciones cómodas.




Hicimos un city tour en autobús que nos llevó hasta la Plaza de Mayo y a la Casa Rosada, entre otros. Fuimos también hasta la Villa Caminito que me encantó. Un sitio tan diferente entre tantas cosas comunes. Me gusta mucho estos rinconcitos peculiares.




Otra cosa que me gustó mucho fue ver la Flor de Acero que tiene mecanismos y articulaciones que hacen con que se abra y se cierre, dependiendo de las condiciones del clima. Me quedé encantada. El malo es que solo la vimos desde lejos.



 Caminando por el barrio Puerto Madero, visitamos la Puente de Las Mujeres (el barrio hace un homenaje a las mujeres y las calles tienen nombres de mujeres conocidas en la ciencia, política y artes) y el navío atracado que hoy es un museo.






 Como sítio para compras no puedo decir que es una buena idea. Caminamos pela Calle Florida de punta a punta y no encontré precios mejores de lo que pagamos en Brasil. ¡Donde me quedé descontrolada fue en la tienda de los alfajores Havanna!





 ¡Y hubo, pues claro, el Tango! Fue así que festejamos el cumpleaños de la Sra. Luci. Fuimos a cenar con un concierto de Tango y me quedé deslumbrada. No sé bailar pero me gustaría mucho aprender y creo que es por eso que me quedo sin ni pestañear los ojos cuando veo a un espectáculo así









 En el final de la cena, los vasos de vino ya habían sido vaciados y llenados de nuevo por muchas veces y cuando cantamos la canción de felicitaciones, Luci ha hecho cuestión de dar trozos de torta para cada uno de nosotros. ¡Yo también gané el mío!





 Buenos Aires fue un viaje corto pero muy bien aprovechado. ¡Fueran días suficientes para que la llame Mi Buenos Aires querida!




 Gabriela Cano


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