viernes, 14 de diciembre de 2012

Mis viajes




A mi me gusta mucho viajar. El periodo de las vacaciones es mi preferido en todo el año. Yo me pongo muy contenta todas las veces que empiezo a planear mis próximos viajes….

Yo he estado en muchas ciudades distintas e  interesantes, en Europa, Estados Unidos y Argentina. Mi primero viaje internacional fue para Argentina,
Buenos Aires y Mendonza – a mi me encantó Mendonza, rodeada por  montañas nievadas y por sus bodegas, donde las personas pueden pasar el día todo, sea bebiendo viño, sea almuerzando o simplemente hablando con sus amigos.

Después, visité Orlando, que está localizado en Florida. Walt Disney World es, en mi opinión, el lugar más alegre y encantador de todo el mundo.  También estuve en California, donde visité  San Diego, Los Angeles, San Francisco, Santa Barbara, Mammoth Lakes, Lake Tahoe, San Luis Obispo, Solvang; en Nevada, estuve también en Las Vegas. A mi me gusta mucho los Estados Unidos, todas esas ciudades son muy hermosas, el paisaje de California es maravillosa – en California uno puede conocer todo: ciudades con nieve, playas y el desierto. Es un Estado mi diversificado – ¡mi preferido!

Cuanto a Europa, yo he visitado Paris (Francia), Londres (Inglaterra), Amsterdam (Holanda), Bruxelas, Ghent, Bruges, Namur (Belgica) y Colonia (Alemania).  A mi me encantó Europa, principalmente las ciudades menores como Amsterdam y Bruges. Son ciudades muy encantadoras y acogedoras, distintas de todo lo que hay en Brasil. Las dos ciudades tienen canales que las rodean  y  las tornan muy románticas. Está claro que a mi me gustaron todas las ciudades, pero estas dos fueron las que mas me marcaron.

De todos los modos,  todas las experiencias son válidas y nos hacen crecer culturalmente. Ojalá pueda seguir viajando por muchos y muchos años….


 Participación especial de  Elaine Dantas

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Una inmersión en la tranquilidad







Distante cerca de 160 km de São Paulo, en el litoral norte, encuéntrase la playa de Boiçucanga. Es una playa pequeña, en forma de herradura, muy agradable, donde desagua el río de mismo nombre.

El mar es calmo, principalmente cerca de la parte del río, donde incluso se pueden ver algunos barquitos de pescador y donde los niños pueden jugar en el agua, una vez que casi no hay olas. Pero hay que tener cuidado, pues es una playa <<de caída>>, entonces el agua se encuentra en las rodillas y dos pasos después se queda casi en el cuello.

A pesar de estar entre Maresias y Camburi, dos playas muy agitadas, Boiçucanga es calma y aún logra mantener su espíritu de villa de pescadores, que siguen la tradición de sus antepasados.

Es la única playa del Litoral Norte donde el Sol se pone en el mar, en el lado derecho de la playa, donde hay las islas <<Montão de Trigo>>, de <<los Gatos>> y de <<las Couves>>,   y es un espectáculo mágico de la naturaleza.

La villa tiene una buena estructura, con muchas posadas, acampamientos, restaurantes y un centro comercial. Muchas calles aún son de tierra, con casitas de muros bajos, que contribuyen para el clima bucólico perfecto para los que quieren huirse da la vida estresante de las grandes ciudades.

Quizás por este motivo yo tuve las ganas de escribir sobre este lugar, que puede parecer muy común para mucha gente, pero que para mi es sinónimo de tranquilidad e aislamiento de los días fatigosos que vivo en la ciudad.

Allá yo sé que puedo acostarme en la arena, bajo un árbol y quedarme dormida sin que nadie me perturbe. Bien… tal vez un perrito, como el que conocí la ultima vez que estuve en Boiçucanga y que por fin se quedó dormido a mi lado. Tranquilo, como solo se puede ser en estos lugares mágicos…


Participación especial de 
Barbara Laura Barbieri Pires

domingo, 9 de diciembre de 2012

El mejor viaje de mi vida


Mi mejor viaje fue cuando yo tenía 10 años.

Mi padre, mi mamá, mis hermanos y yo fuimos para la estancia de mi abuelo.
A mí me encantaba ir pescar, jugar fútbol, etc., pero lo que más me gustaba eran las cosas de allá, como: alimentar los potros, los cerdos, las gallinas.

Despertábamos muy temprano, por las 5. Alimentábamos las crías e íbamos pescar.  Íbamos con todos las ollas de cocinar porque freíamos los pescados cerca del lago o río. Podíamos ver  monos, capibaras, ardillas y serpientes.
Por la tarde íbamos sacar las frutas y sacar alimentos para los cerdos y vacas.  Teníamos que ir de tractor. Mi hermano lo conducía. Era un tractor muy viejo y pequeño, muchas veces atascábamos.

Cristina era mi yegua  y estaba preña. Su trabajo de parto fue dolorido y extenuante. Después de 5 horas de dolores y gruñidos el potro nació muerto. Su olor cerraba nuestras narinas, la yegua lloraba. Sus ojos estaban cansados y fueron cerrando lentamente como un sol en final del día.  En el otro día tuvimos que cavar y cavar y cavar, por todo el día.

Las interminables tardes lluviosas solamente eran consoladas por los dulces y «bolinhos de chuva» de mi abuela. No teníamos televisión u otra diversión electrónica, nuestro juegos eran sacos con arroz o maíz, y juegos de tablero.

Con el final del viaje mi vida estaba cambiada, mis valores eran otros. El mundo cambió. Estaba más sencillo, más vivo, colorido y dolorido. Hasta hoy siento olores y fragancias de las tardes y madrugadas. 

Hoy yo intento recriar la misma aura para mi hija, en nuestra estancia. Por el sábado mi hija presenció el nacimiento de una vaca, un inicio de una vida.

 

 





 Participación especial de João Ricardo